Diciembre de 2015 - Nº 50  
 
 
 
 
 
 
     
 

Muchos productores de girasol esperaban que, luego de la eliminación de retenciones, los precios ofrecidos por el girasol se equiparan con los valores de paridad de exportación. Pero eso no ocurrió (ver gráfico 1).

Gráfico 1. Precios pizarra versus FAS teórico de girasol

Esa realidad de mercado no es casual: el complejo girasolero argentino retrocedió varios casilleros en la última década. Las fábricas procesadoras de la oleaginosa se fueron quedando sin mercadería –algunas cerraron y otras dejaron de recibir girasol– ante la inviabilidad de sembrar el cultivo en zonas extra pampeanas. Eso promovió un proceso de concentración de la demanda de la oleaginosa.

En 2005/06 la Argentina era el segundo exportador mundial de aceite de girasol con el 31,1% del mercado mundial (detrás de Ucrania con el 38,6%). A partir de 2011/12 Rusia relegó a la Argentina al tercer lugar del ranking. Y desde 2013/14 fue Turquía el que nos desplazó al cuarto puesto.

“Vale recordar que se muele prácticamente el 100% de la producción y se consume internamente la mitad del aceite de girasol, es decir, no es un producto, como puede ser la soja, que depende exclusivamente del mercado internacional”, indica la especialista de Globaltecnos Catalina Ferrari.

Además, en los últimos cinco años el precio minorista del aceite de girasol se mantuvo baratísimo gracias a un subsidio forzoso pagado por productores agrícolas y compañías aceiteras.

El sistema, implementado a fines de 2010, determina que el 1,2% del monto de todas las exportaciones argentinas de poroto de soja y de pellets/harina de soja y de girasol pasan a integrar el “fideicomiso aceitero”, por medio del cual se financia el subsidio a los aceites comestibles destinados al consumo interno (en el caso de los pellets/harina, el 1,2% se aplica sobre el volumen de ambos productos medido en equivalente grano).

El nuevo gobierno nacional tienen en sus planes terminar con ese “fideicomiso privado con control estatal”, aunque aún no especificó el plazo en el cual se concretaría la medida.

“Por las características del mercado no es tan fácil que los valores internos del girasol puedan alcanzar a los precios de paridad de exportación”, apunta el director de la consultora Nóvitas Enrique Erize. “Las oportunidades para el girasol seguirán estando mayormente en la producción de híbridos alto oleico”, añade.