Noviembre de 2013 - Nº25  
 
 
 
 
 
 
 
     
 

En algunas situaciones, al momento de definir el valor del servicio de siembra con un contratista rural, se pone énfasis en el factor precio sin considerar la calidad del trabajo. El problema es que un trabajo mal hecho puede generar pérdidas significativas imposibles de revertir.

Para intentar evitar tal inconveniente, algunas compañías implementan programas de bonificaciones orientados a premiar a los contratistas que generen siembras óptimas.

“Luego de la siembra, a partir de una muestra representativa de la superficie sembrada, evaluamos el desvío estándar, la aplicación de fertilizante y la prolijidad del trabajo realizado para reconocer bonificaciones de hasta un 10% sobre el precio base acordado”, comenta Héctor Cecci, subgerente del Grupo La Redención Sofro.

La empresa cuenta con protocolos a partir de los cuales, en función de la orden de trabajo entregada al contratista, los equipos técnicos de la firma pueden medir la calidad de la siembra realizada.

“Entendemos que se trata de una metodología de control muy eficiente porque promueve la responsabilidad al tiempo que reconoce el compromiso de los contratistas”, apunta Cecci.

En la región pampeana los valores pagados este año por la empresa para siembra con fertilización simple –dependiendo del tipo de maquinaria ofrecida por el contratista– se ubican entre 290 y 330 $/ha (base sobre la cual luego se aplica una bonificación en caso de corresponder).

“Los importantes avances que se están registrando en genética nos obligan a realizar los mayores esfuerzos para asegurar siembras óptimas que permitan expresar todo el potencial de una variedad o un híbrido”, concluye Cecci.