Febrero de 2013 - Nº16  
 
 
 
 
 
 
 
     
 

La competividad de la agricultura en la zona pampeana comenzará a erosionarse de manera creciente a partir de la presencia generalizada de malezas resistentes a glifosato.

“Antes en soja usábamos nada más que glifosato como preemergente y ahora tenemos que emplear herbicidas residuales y postemergentes de contacto”, comenta Eduardo Soto, asesor del CREA San Pedro-Villa Lía. “Estamos asistiendo al fin de la era del glifosato, en la cual casi todo lo controlábamos con esa herramienta”, añade.

La mala noticia es que no existe en lo inmediato una tecnología tan abarcativa como lo fue en su momento la tolerancia a glifosato. Los problemas de malezas requerirán respuestas agronómicas diferentes en cada una de las situaciones.

“En el sudeste de Córdoba tenemos cada vez más lotes con sorgo de Alepo resistente a glifosato y con presencia de rama negra de muy difícil control; en esas situaciones se generan costos adicionales por herbicidas que pueden ubicarse de 40 a 60 u$s/ha”, comenta el consultor agrícola Juan Pablo Ioele.

El manual ya no resultará útil al momento de intentar controlar malezas. Será necesario volver a experimentar, ser creativos y estar muy atentos.

“Ya no basta con hablar de rotación de cultivos: vamos a tener que comenzar a pensar en rotación de principios activos para poder controlar el problema durante varios años, hasta que finalmente aparezca en el mercado las variedades con tolerancia a 2,4-D”, indica Arnolfo Calvo, miembro del CREA Monte Maíz.

“En la mayor parte de la región pampeana las malezas resistentes a glifosato son actualmente un fenómeno visual que no genera grandes daños económicos, pero el problema está presente y tenemos que prepararnos para enfrentarlo cuando el mismo se agrave”, apunta Calvo.

Calvo comenzó en la presente campaña a aplicar en su establecimiento el criterio de rotación de principios activos. Por ejemplo: en lotes destinados a soja con problema de sorgo de Alepo resistente a glifosato aplicó 1,0 litro/ha en barbecho (septiembre) de Imazetapir para control de sorgo de semilla más otra aplicación 1,0 litro/ha de graminicida Select con aceite para control de sorgo de rizoma en panoja embuchada (el costo de ambas aplicaciones, con productos incluidos, es de 58 u$s/ha). En lotes que van a maíz con problemas de sorgo de Alepo resistente se opta por sembrar maíz CL o directamente no sembrar el cereal.

En campos con presencia de rama negra aumentó la dosis habitual de glifosato y agregó 2,4-D o Dicamba, mientras que ante la presencia de Parietaria debilis comenzó a aplicar Atrazina en lotes destinados a maíz y herbicidas de la familia PPO (Sumisoya, Stargger ó Shark) en lotes que van a soja.

En cuanto a Viola arvensis, los escapes de Clorimurom, Metsulfurón o Atrazina fueron solucionados con aumento de dosis de glifosato más sulfato de amonio o una aplicación de herbicidas PPO.

“Lo que estamos observando últimamente son escapes de yuyo colorado (Amaranthus quitensis) al glifosato en gran cantidad de lotes de las zonas cordobesas de Pascanas, Chazón y Viamonte”, señala Calvo.